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sábado, 3 de julio de 2010

DISCURSO Nº5

"La mitad de las lenguas desaparecerá con la globalización"

Para el escritor y poeta catalán, el siglo XXI será el de la "destrucción cultural masiva"

Miércoles 9 de junio de 2010
Laura Di Marco
Para LA NACION


"Todavía hay muchos escritores que son encarcelados o perseguidos por sus ideas, sus libros e incluso por la lengua en la que escriben." El que lo dice es el escritor y poeta catalán Carlés Torner, especializado en derechos lingüísticos, un área nueva que se ocupa, entre otras cosas, del respeto por la preservación de las minorías culturales y la formulación de políticas públicas para promover su autonomía.
Torner, que visitó la Argentina invitado por la Fundación TYPA, afirma que ser educado en la propia lengua es un derecho básico y que ese derecho está siendo vulnerado por la "vocación hegemonizadora" de la globalización. "Con la globalización desaparecerá la mitad de las lenguas del mundo. Nos amenaza un fantasma de uniformidad que pretende convencernos de que el mundo sería más fácil si todos habláramos un solo idioma: el inglés", dice.
Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de París, nació y se educó en Cataluña, región que arrastra una larga tradición de lucha por la autonomía cultural y donde los chicos se educan en los dos idiomas oficiales (castellano y catalán). Actualmente preside en la Unesco, la plataforma que promueve la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos. En 2007, en la Feria de Fráncfort, coordinó la exitosa presentación profesional de Cataluña, que abrió un debate como caso testigo de autonomía lingüística.
Es una suerte de embajador informal de la cultura catalana ("igual que Joan Manuel Serrat", dice), y está convencido de que su región es un laboratorio experimental de multilingüismo, que marca tendencia.
"El siglo XXI será de destrucción cultural masiva ?advierte?, pero la buena noticia es que hay una reacción en América latina, donde cada vez son más los que toman conciencia de que también existe una ecología lingüística en el planeta, que hay que preservar."
Hasta 2002, ocupó varios cargos en el PEN Internacional, asociación mundial de escritores.
¿No le parece que la globalización, el reconocimiento de las etnias y el interés por los pueblos originarios son tendencias que coexisten?
Puede ser, pero en el caso de los derechos lingüísticos existe una idea muy extendida, que ahora se refuerza con la globalización, según la cual si habláramos una sola lengua, todo sería más fácil. Esa lengua es, por supuesto, el inglés, que se percibe a sí misma como idioma global, a tal punto que casi no traduce a autores extranjeros. Eso, paradójicamente, la va dejando anémica: los anglohablantes suponen que con su universo basta.
¿Cómo se explica que existan actualmente escritores encarcelados, no por el contenido de sus libros, sino por la lengua que utilizan? ¿Qué puede tener de desestabilizador el uso de un determinado idioma?
Tras el ataque a las Torres Gemelas, el discurso antiterrorista ha sido desviado hacia fines inimaginables. En muchos países, fue usado para atacar a grupos de oposición, y muy a menudo, a grupos culturales que los gobiernos querían reprimir. En el País Vasco, un periódico fue acusado de tener vínculos con ETA por estar escrito en esa lengua. El punto fue que los periodistas del periódico sospechado sufrieron siete años de calvario judicial, fueron encarcelados y torturados y sólo recientemente salieron en libertad. El fiscal tuvo que admitir, finalmente, que no había ninguna conexión entre el grupo terrorista y el periódico.
¿Y el caso del escritor que condenaron en China por un libro que nunca había escrito?
?Eso fue demencial. En China, la etnia huigur, compuesta por ocho millones de personas, tiene sentimientos separatistas y se opone a la preponderancia cultural impuesta por el Partido Comunista Chino, en la región. Un escritor de lengua huigur decidió viajar a Tokio para hacer su tesis doctoral, pero cuando volvió a China para seguir investigando lo detuvieron y lo condenaron a quince años por un libro que no había escrito; sólo estaba en su mente, como posibilidad de futuro. Fue liberado hace un año. Y en Kenya sucede lo mismo con la lengua kikuyu.
¿Qué implica esta nueva dimensión de la ciudadanía que parece abrirse con el desarrollo de los derechos lingüísticos?
Implica trascender ese fantasma de uniformidad. Las lenguas son las que le dan sentido al universo de cada cultura. Y todo niño tiene el derecho de ser educado en su propia lengua, manteniendo, desde luego, un equilibrio con la lengua del Estado, que de cualquier modo se impone, por la fuerza de su hegemonía. Incluye, además, la posibilidad de poder defenderse, en un juicio, en el propio idioma. Y debería traducirse en programas culturales propios, en televisión, radio o Internet. Y, finalmente, se trata del derecho de toda lengua a ser traducida: éste es el debate internacional que propusimos en la Feria de Fráncfort, en 2007.
¿Y a quiénes tienen como aliados en esa discusión?
Los primeros que enarbolan esa bandera son los escritores norteamericanos. El prefacio de nuestro informe fue escrito por Paul Auster. El afirma que lo mejor que ha leído en su vida se le reveló mediante las traducciones: Homero, Cervantes, Dostoievski.
Hablando de los debates de la globalización, ¿desaparecen los derechos de autor con el libro electrónico?
No soy un especialista en ese tema, pero estoy convencido de que el libro de papel no desaparecerá. Hay una relación con el objeto que tiene que ver con poder subrayarlo o tocar sus páginas. Hay que lograr que el electrónico sea también un libro, protegido por las leyes.
Pero en el caso de la música, no funcionaron los intentos de evitar el pirateo. ¿Por qué sería distinto con los contenidos de un libro?
Bueno, hay asociaciones trabajando en este tema. Pero me parece un caso diferente al de la música. Porque imagino al libro electrónico como un complemento del libro de papel, nunca como un sustituto. Pensemos que también podría haber ventajas en la distribución para aquellos autores que son publicados, pero en muchos países no son distribuidos.
CARLES TORNER
Escritor y poeta catalán
Nació en: Barcelona, en 1963.
Desde 2004: es director del Area de Literatura y Pensamiento del Instituto Ramón Llull.
Libros: Escribió, entre otros, Shoa, cavar con la mirada, además de cientos de artículos.

jueves, 27 de mayo de 2010

DISCURSO Nº 4

21/04/2010
En la lengua se juega la identidad
Ángela Pradelli,

Todo buen profesor sabe que, en el aula, cuando el lenguaje circula con vida entre docentes y alumnos, se construye una visión del mundo sostenida en la subjetividad de cada uno. La libertad es entonces la herramienta clave del aprendizaje.
Hace cinco años, en el marco del Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebró en Rosario, escuché a un poeta, el escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, afirmar respecto a la muerte de las lenguas: «Cuando una lengua desaparece, no son sólo palabras las que se pierden. Cuando se muere una lengua, es una visión del mundo lo que desaparece». Partiendo de Cardenal, podemos llegar también a la otra orilla y preguntarnos: para que la lengua viva en las aulas, ¿qué es lo que se enseña y qué se aprende?
Los profesores, en nuestras clases, tenemos que valorar la vacilación de la lengua como algo sagrado, preservarla en lo insondable de la materia que enseñamos. Escribir una oración breve puede ser una operación compleja y dificilísima. Se ponen en juego no sólo la circulación de las palabras, también los silencios, las jergas, la cadencia, el fraseo. El lenguaje corre allí con su energía creadora. La polisemia de la lengua es casi permanente: es imposible hablar sin matices, es imposible desatender a la vitalidad de ciertas frases y tonos. Los acentos de un poema nos revelan un mundo y nos ocultan otros. La intensidad de una prosa que nos afecta puede perturbarnos.
Los alumnos que leen y escriben poesía en el aula se acercan al secreto más misterioso de la creación. Cuando los estudiantes elaboran argumentaciones y construyen relatos hablan también, siempre, de su propia identidad. Vivimos en un mundo que se desborda de señales, que está repleto de mensajes. Cada gesto, cada color, las posturas, incluso los silencios tienen algo para decirnos.

Pero necesitamos las palabras para cargar a cada uno de ellos de cierta significación. El punto y las comas marcan la respiración de nuestras enunciaciones. Cuando los alumnos construyen sus textos, orales o escritos, deciden también, en la compleja red de la sintaxis, dónde acontecerán sus propios silencios. En la construcción de textos los silencios ya no son sólo límites del lenguaje. En el silencio se oye el eco de la palabra que está presente incluso allí, en su ausencia.

El lenguaje tiene reflejos a partir de los cuales se instala en la creación. Los discursos que acontecen en el aula, los discursos de los otros y los propios, laten en la capacidad de su propia invención. Nada queda fuera: los enunciados de los medios, las conversaciones entre amigos y con las parejas, los mensajes de las autoridades de la escuela, la historia, la filosofía, el cine, la matemática, los blogs, el chateo, los muros del Facebook, los mensajes de texto, las canciones.

Nuestros enunciados, personales y también sociales, nuestros discursos amorosos, profesionales, los diálogos entre alumnos y docentes, cualquiera de nuestros discursos opera sobre una gramática compleja y traza un mapa de nuestra subjetividad. En los pliegues más remotos de nuestra intimidad hay elementos sociales y públicos que inciden en ella y la determinan. Es imposible no oír las distintas lenguas que circulan dentro de la misma lengua. La riqueza de una clase puede ser ilimitada si valoramos los espacios de los diálogos «interlinguales».

La capacidad del lenguaje es tremenda. Por la lengua construimos una mirada personal sobre el universo, nuestra propia humanidad depende de nuestras palabras. La respuesta a qué se enseña y qué se aprende en las clases de lengua la encontramos también en aquel poeta nicaragüense cuando en Rosario habló de la vida de las lenguas. Hacia allí van los aprendizajes, hacia la construcción de una visión del mundo. En el aula, cuando el lenguaje circula con vida entre alumnos y profesores —en las bocas, los cuadernos, las pantallas— se construye, sobre todo, una visión del mundo.

Aunque por momentos, o quizás por eso mismo, el lenguaje se ponga imposible y nos haga balbucear a todos con una lengua de trapo. «Tropezamos, dice George Steiner, en ocasiones visceralmente con impalpables pero rígidos muros de lenguaje. El poeta, el pensador, los maestros de la metáfora, hacen arañazos en ese muro. Sin embargo, el mundo, tanto dentro como fuera de nosotros, murmura palabras que no somos capaces de distinguir.»

La intensidad de las palabras que se dicen puede ser tan potente como el vigor de las palabras que se callan. Los que hemos hecho de la lectura y de la escritura los ejes de los aprendizajes, construimos las clases sobre estas dos columnas que nos sostienen y nos permiten atravesar con nuestros alumnos los umbrales siempre infinitos que nos internan en el nervio de las palabras, en la ambigüedad, y también en la música, los sonidos y en el silencio.

lunes, 24 de mayo de 2010

DISCURSO Nº 3

DISCURSO Nº2

IN ALBIS

¿Qué diccionario asalto, qué tesauro descubro,
en qué oscuro y recóndito lexicón me aposto,
a qué voz embozada preparo una emboscada,
qué vocablo volátil, volaverunt, voceo?


¿Por qué esta muda ley obliga a la mudez?
¿Qué sino taciturno nos conduce al mutismo?
¿Qué lacónica lamia nos devora la labia?
¿Qué dios silente hermético nos dispone al silencio?
¿Qué Górgona espantosa hace pétrea la glosa?


Una lombriz inmensa mi lengua lujuriosa,
mariposas afónicas pululan en mi boca
y un vocablo suicida me cuelga de la úvula.


(Mientras, las fértiles gargantas
no cesan de parir abortos mudos)

María Jesús Lamarca Lapuente (linguista española)

DISCURSO Nº 1

Texto bajado del blog español "Miembras. Usos linguísticos, políticos y sociales del lenguaje"

Miembras culpabilizadas


- A por ellos. "En España 'a por' es una construcción normal -como 'voy a por tabaco'-, pero está muy desprestigiada en América. Allí se evita y suena mal", explica Ignacio Bosque. "Eso lo puede percibir un hablante americano, un español no lo percibe. Y a la inversa cuando un mexicano dice 'ya se los dije' por 'ya se lo dije a ustedes'. O 'esto es mucho muy interesante".

- Ciudadanos y ciudadanas. "Esa fórmula la han promovido los grupos feministas, que pretenden hacer, como dicen, visible la figura de la mujer", afirma García de la Concha. "Se confunde el sexo con el género y se fuerza algo que contradice una ley básica: la economía de la lengua, decir con la menor cantidad de palabras posible la mayor cantidad posible de ideas". "Lo curioso", añade Bosque, "es que nadie dice 'voy con mis hijos y con mis hijas a que jueguen con tus hijos y con tus hijas'. Los mismos que dicen 'los vascos y las vascas' dicen 'ayer fui con unos amigos a cenar'. ¿Por qué? Porque no tienen un micrófono delante. Tiene algo de código artificial".

- Miembra. "La gramática no es matemática pura. En mi instituto se decía 'bedela'. Luego surgió 'concejala' y 'alcaldesa', pero ¿ha visto usted que alguien diga 'fiscala'?", pregunta el director de la RAE, a lo que Bosque agrega: "En el sujeto y el atributo nominal no hay concordancia. Por eso decimos 'María es un genio' y 'Juan es una víctima'. Falta argumentación. A los que dicen 'miembra' yo les diría: arguméntenme gramaticalmente por qué".

- Culpabilizar. "Hay una inflación de los sufijos derivativos ('visualizar', 'posicionar')", dice Bosque. "Se produce", apunta García de la Concha, "por una voluntad de énfasis y de diferenciación. Si digo 'culpabilizar' en lugar de 'culpar' me doy más envergadura y me distingo. Lo hacen mucho los políticos porque la política es teatro puro".